Las familias no solo practican rutinas y rituales, sino que estas actividades, y sus características organizadas, contribuyen a la creación de relaciones cercanas y la socialización del niño. El estudio de una actividad grupal organizada y las representaciones simbólicas de estos eventos proporcionan un vínculo entre el desarrollo individual y la regulación del sistema.
Autores como Fiese et. al (2002) en su investigación, destacan cómo las rutinas y los rituales pueden distinguirse entre sí sobre la base de la presencia o ausencia de una comunicación simbólica, una participación afectiva y un compromiso entre generaciones.

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Rutinas familiares
Wolin y Bennett (1984) definen las rutinas familiares como interacciones modeladas que se repiten a lo largo del tiempo, encontrando que las rutinas más firmemente establecidas, pueden tener un impacto positivo en el funcionamiento de los miembros individuales de la familia, incluida una mayor satisfacción con el papel de los padres y madres jóvenes; y otros investigadores han estudiado tipos específicos de actividades para determinar si establecer tipos particulares de rutinas pueden influir en los resultados.
Serpell et al. (2002) en su estudio sugiere que las rutinas familiares pueden desempeñar un papel importante en la socialización tanto del comportamiento como de la motivación durante la infancia. Además, sugiere que los estudios de desarrollo infantil pueden beneficiarse de la inclusión de las rutinas familiares, en particular las rutinas que probablemente tengan efectos funcionalmente específicos en los resultados de interés.
Rituales familiares
Se considera que los rituales familiares difieren de las rutinas en que transmiten un conjunto de significados al participante, significados que se extienden más allá de la tarea particular del momento. Investigadores ponen interés particularmente en los significados relacionados con la identidad familiar.
Si bien los
investigadores se han centrado en cómo los rituales familiares refuerzan la
identidad familiar, es probable que los eventos rituales familiares,
particularmente aquellos que involucran la reunión de una familia más extensa puedan tener efectos poderosos en otros aspectos del significado, relevantes
para la vida familiar. Autores como Fiese et al. (2002), afirman que los
rituales familiares transmiten mensajes sobre quiénes somos como
grupo.
El trabajo de Oswalds (2002) sobre los rituales de familias de origen en familias de personas gay y lesbianas, presenta datos que sugieren que los eventos caracterizados como rituales familiares pueden involucrar la comunicación de expectativas sobre la pertenencia a la familia y el compromiso con el grupo. Esta información viene en forma de mensajes sobre quién es aceptado y quién es rechazado como miembro de la familia, quién está comprometido y quién se niega a comprometerse con el grupo.
Los rituales familiares a menudo implican la reunión de miembros de la familia que viven separados, y esto puede brindar la oportunidad de enviar mensajes que reflejen la disponibilidad de apoyo de otros miembros de la familia, en donde los aspectos ritualizados de estas reuniones pueden aumentar estas expectativas de disponibilidad de apoyo entre sí.
Un número sustancial de rituales familiares parece involucrar ocasiones para celebrar o marcar importantes transiciones de vida para uno o más miembros de la familia. Estos incluyen celebraciones normativas de transiciones, tales como bodas, funerales y graduaciones, pero también pueden incluir rituales emergentes, como mudarse a una nueva casa, crisis de salud o éxitos laborales (Oswald, 2002).
Los eventos rituales familiares pueden brindar una importante oportunidad que ocurre naturalmente para estudiar cómo los procesos grupales dan forma a la consolidación de la memoria y cómo la consolidación de la memoria individual puede dar forma a la interacción futura entre los miembros de la familia.
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Principios relevantes de las rutinas y rituales en el contexto familiar
(a) Las familias se componen de múltiples niveles o subsistemas que operan individualmente, interactúan entre sí, y cuando se consideran juntos como un todo, revelan propiedades distintas de cada una de las partes.
(b) Las familias tienden a la homeóstasis o estabilidad en los patrones de funcionamiento, especialmente cuando hay estrés.(e) La calidad del funcionamiento familiar está asociada con la resultados. El funcionamiento de la familia en su conjunto, expresado a través de patrones de comportamiento rutinarios y ritualizados, puede servir como factor protector para el individuo.
Igualmente se propone un modelo McMaster de funcionamiento familiar, el cual proporciona un marco útil desde el cual se establecen conceptualmente preguntas relacionadas con los rituales familiares y las rutinas asociadas con los resultados individuales y familiares. El modelo McMaster se enfoca en los procesos que ocurren dentro de los sistemas familiares que generan conductas disruptivas al funcionamiento diario de la familia, así como las fortalezas que las familias aportan a estas situaciones (Keitner & Miller, 1990; Keitner, Miller y Ryan, 1993).
El modelo McMaster destaca seis dimensiones del funcionamiento familiar necesario para comprender plenamente las complejas formas en que opera la familia. Estos incluyen, problema, resolución, comunicación, roles, capacidad de respuesta afectiva, participación afectiva y control de la conducta. Como tal, este modelo no simplemente cataloga las interacciones conductuales entre los miembros de la familia, sino que resume las organización reflejada en estas interacciones.
Etapas
1. Bajo Nivel de ritualización: se caracteriza porque la familia no acostumbra celebrar los cambios familiares ni tampoco participan de rituales más amplios de la sociedad como la navidad o acción de gracias, matrimonios, aniversarios o cumpleaños; esto les impide obtener los beneficios de dichos rituales, relacionados con la unidad y apoyo en los cambios o transiciones normativas o no normativas.
2. Ritualización Rígida: A diferencia de la primera tipología, aquí las familias se caracterizan por hacer las cosas de la misma forma siempre, sin permitir cambios o evolución de los rituales, es decir hay poca o nula espontaneidad o improvisación en los mismos.
3. Ritualización sesgada: Se caracteriza pro el acento marcado que se pone a una celebración o a un lado de la familia, por ejemplo para celebrar un cumpleaños se reúnen solo con la familia materna mientras hay poco contacto con la familia paterna para el mismo evento, Convirtiéndose en un reto para las familias cuyos miembros de la pareja provienen de ambientes mixtos étnicos o religiosos.
4. Ritual vacío como acontecimiento y no como proceso: Esto se presenta cuando las personas celebran por obligación determinados acontecimientos, lo que se conoce como rituales "vacíos" (van der Hart citados por Imber et al., s.f). Esto ocurre cuando estos resultan ser generadores de estrés para ciertos miembros de la familia, por ejemplo las madres que siempre son las encargadas de las preparaciones, se consigue seguir el "protocolo" pero se carece significado que unifique a la familia.
5. Proceso ritual interrumpido o imposible de ser experimentado abiertamente: Estos obedecen a los cambios súbitos o inesperados en la familia o en el contexto social, tales como la muerte, la guerra, un desastre natural o la enfermedad. Celebraciones que se dan en secreto restando el significado para los miembros de la familia y la comunidad.6. Flexibilidad para adoptar rituales: Se manifiesta por la capacidad de cambio o evolución de los rituales a medida que se presentan transiciones normativas o no normativas, permitiendo a las familias contar con momentos especiales que mantienen el vigor de los rituales por la innovación, y dar paso a mayor significado cada vez.
Referencias:
Fiese, B. y Parke, R. (2002). Introduction to the Special Section on Family Routines and Rituals. Journal of Family Psychology. Vol. 16, No. 4, 379-380. Recuperado de: https://virtual.umariana.edu.co/campus/mod/resource/view.php?id=33797
Imber-Black, E. (1991). Motivos Rituales en las familias y en la Terapia Familiar. En E. Imber-Black, J. Ro Berts, & R. Whiting, rituales terapéuticos y ritos en la familia (pp. 25-71). Barcelona, España: Gedisa.
Proyecto DEI. Establecer rutinas en familia. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=ld4eB2IZi4Q&ab_channel=ProyectoDEI















hola
ResponderEliminarCompañeras, muy interesante temática. Definitivamente los humanos somos una sumatoria de ritos y rituales y cada una de nuestras vidas está impregnada por la historia y significado de ellos.
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